viernes, 6 de mayo de 2011

Cuento EL ARBOL DEL DESEO

Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el dese
o y su cumplimiento.

El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: “Tengo tanta hambre! Ojala pudiera tener algo de comida”. E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.

Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías. Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miro a su alrededor. Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: “Si tan sólo pudiera tomar algo!” Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.

Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: “Que está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?” Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: “Seguro que me matan!” Y lo mataron.

domingo, 3 de abril de 2011

¿POR QUÉ LA GENTE GRITA?

Un día un sabio oriental preguntó a sus discípulos lo siguiente:
- ¿Por que la gente se grita cuando están enojados?
Los hombres pensaron unos momentos:
Porque perdemos la calma - dijo uno - por eso gritamos.
Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? - preguntó
el sabio
- No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona
cuando estás enfadado?
Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas
gustaba al sabio. Finalmente explicó:
Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho.
Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse.
Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para
escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego preguntó:
- ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Sus
corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
Cuando se enamoran más aún, No hablan, sólo susurran y se vuelven aun
más cerca en su amor. Incluso pueden no necesitar siquiera susurrar,
sólo se miran y eso es todo. Eso es lo cerca que están los corazones de
dos personas cuando se aman.
Por último dijo:
-Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan
palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia
sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

martes, 8 de febrero de 2011

Un CUENTO...ANGELES DE UN ALA

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló:
"Señor, visité toda tu creación. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta Ti Señor para tratar de entender.
¿Por qué cada una de las personas sobre la tierra tiene apenas un ala?
Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos. Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar. No podrán volar con apenas un ala..."
Dios respondió:
"Sí, ya se eso". "Sé que hice a los humanos solamente con un ala..."
Intrigado el ángel quería entender y preguntó:
"¿Pero, por qué el Señor dio a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?"
Sin prisa, Dios respondió:
"Ellos si pueden volar, mi ángel. Di a los humanos una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que nuestros Arcángeles....
Para volar, mi pequeño amigo, tú precisas de tus dos alas...
Y aunque libre, tú estas solo... Mas los humanos...
Los humanos con su única ala precisarán siempre dar las manos a alguien a fin de tener sus dos alas. Cada uno ha de tener un par de alas...
Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, en su hermano, en su prójimo, "en algún lugar del mundo"... para que se complete su par.
Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona porque pueden estar acabando con su oportunidad de volar.
Así mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona...
Aprenderán que solamente permitiéndose amar, ellos podrán volar.
Tocando el corazón de otra persona, ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar.
"Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde estoy...
Así como lo haces Tú, mi ángel. "Ellos nunca, estarán solos al volar."

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viernes, 4 de febrero de 2011

TALLER DE JOSE BALLESTEROS

Jose Ballesteros

Ya sólo quedan 23 días para vivir una experiencia inolvidable.
Muchos dicen que este año será peor que el 2010. ¿Tú qué crees?
Vive este taller y haz que sea fantástico.
Toma una sabia decisión y envíanos tu boletín de inscripción cumplimentado cuanto antes.
Lo encontrarás aquí abajo
VÍVELO, 
QUE NO TE LO CUENTEN.
Madrid, 26 y 27 de Febrero de 2011





José Ballesteros De la Puerta
VESP 
Actitud en Acción, S.L. 
C/ Golfo de Salónica, 47 
Madrid 28033 
Tfno: 91 38316 79 Fax: 91 766 88 34; Móvil: 657 84 90 16 

miércoles, 19 de enero de 2011

El Bote de Canicas


El Bote de Canicas
Cargado originalmente por LaVisitaComunicacion
LAS MIL CANICAS
Cuanto más envejezco, más disfruto de las mañanas de sábado. Tal vez es la quieta soledad que viene con ser el primero en levantarse, o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo. De todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremos deleitosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radioaficionado en el sótano con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra. Lo que comenzó como una típica mañana de sábado se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando.

Déjenme contarles...

Sintonicé mi equipo de radio para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana. Después de un rato, me topé con un compañero que sonaba un tanto mayor, con buena señal y voz. Pueden imaginarse al tipo, sonaba como si estuviese en el negocio de las comunicaciones. Él le estaba diciendo a quien estuviese conversando con él algo acerca de "unas mil canicas".

Quedé intrigado y me detuve para escuchar lo que tenía que decir. "Bueno, Tom, de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo. Estoy seguro de que te pagan bien pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar sesenta o setenta horas a la semana para sobrevivir. Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija". Continuó: "Déjame decirte algo, Tom, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis propias prioridades". Y entonces fue cuando comenzó a explicar su teoría sobre unas "mil canicas".

"Ves, me senté un día e hice algo de aritmética. La persona promedio vive unos setenta y cinco años. Yo sé, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos setenta y cinco años". "Entonces, multipliqué 75 por 52 y obtuve 3.900 que es el número de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida. Mantente conmigo, Tom, que voy a la parte importante".

"Me tomó hasta que casi tenía cincuenta y cinco años pensar todo esto en detalle", continuó, "y para ese entonces ya había vivido más de dos mil ochocientos sábados. Me puse a pensar que si llegaba a los setenta y cinco, sólo me quedarían unos mil más que disfrutar": "Así que fui a una tienda de juguetes y compré cada canica que tenían. Tuve que visitar tres tiendas para obtener 1.000 canicas. Las llevé a casa y las puse dentro de un gran envase plástico claro junto a mi equipo de radioaficionado. Cada sábado a partir de entonces, he tomado una canica y la he botado".

"Descubrí que al observar cómo disminuían las canicas, enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida. No hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra para llevarte a ajustar tus prioridades".

"Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos desconectemos y lleve a mi bella esposa a desayunar. Esta mañana, saqué la última canica del envase. Me di cuenta que si vivo hasta el próximo sábado, entonces me habrá sido dado un poquito de tiempo adicional. Y si hay algo que todos podemos usar es un poco más de tiempo".

"Me gustó conversar contigo, Tom, espero que puedas estar más tiempo con tu familia y espero volver a encontrarnos aquí en la banda, el hombre de 75 años, este es K9NZQ, cambio y fuera, ¡buen día!"

Uno pudiera haber oído un alfiler caer en la banda cuando este amigo se desconectó. Creo que nos dio a todos bastante sobre lo que pensar. Había planeado trabajar en la antena aquella mañana, y luego iba a reunirme con unos cuantos radioaficionados para preparar la nueva circular del club. En vez de aquello, subí las escaleras y desperté a mi esposa con un beso.

"Vamos, querida, te quiero llevar a ti y los muchachos a desayunar fuera".

"¿Qué mosca te picó?" Preguntó sonriendo. "Oh, nada; es que no hemos pasado un sábado juntos con los muchachos en mucho tiempo. Ah, ¿pudiésemos parar en la tienda de juguetes mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas canicas".

jueves, 13 de enero de 2011

Ecologia Emocional


Ecologia Emocional
Cargado originalmente por LaVisitaComunicacion
«Busco a la persona que sea capaz de amar al otro sin castigarlo por ello, sin hacerlo prisionero o desangrarlo; esa persona del futuro que sepa llevar a cabo un amor independiente de ventajas o desventajas sociales, para que el amor sea siempre un fin en sí mismo y no siempre el amor con vistas a un fin.»
Carl Jung expresaba este deseo en una de las cartas que forma parte de su correspondencia con Sigmund Freud al inicio del siglo pasado. El deseo de hallar una persona capaz de dar un amor en estado puro no contaminado por otras finalidades. Después de casi un siglo, ¿en qué punto estamos? ¿Qué significa para nosotros el amor y qué supone el amar a principios del siglo xxi? ¿Nos hemos acercado o, al contrario, nos hemos alejado aún más del ideal de Jung? Os proponemos reflexionar sobre ello. En este boletín os incluimos algunas de las reflexiones incluidas en nuestro libro Juntos pero no atados. Esperamos que sean de vuestro interés.


María Mercè Conangla